Más allá de la técnica existe un lenguaje. Una conversación silenciosa construida a través de confianza, paciencia y respeto.
Hay vínculos que no necesitan palabras.
Se construyen en el silencio, en una mirada, en la forma de acercarse, en la paciencia de esperar el momento adecuado. En el mundo ecuestre, pocas cosas tienen más valor que conseguir que un caballo confíe en quien está frente a él.
Para Juan Pablo Saiz, ese es precisamente el punto de partida. Antes de enseñar, hay que observar. Antes de exigir, hay que comprender. Y antes de buscar resultados, hay que construir confianza.
Hay quienes aprenden a montar un caballo. Otros dedican su vida a aprender a comprenderlo. Juan Pablo Saiz lleva más de veinte años haciendo precisamente eso.
Su historia con los caballos nació desde temprano y encontró en la doma un lenguaje propio. Desde Doma Tartaria, ha desarrollado una forma de trabajo en la que la comunicación precede a la exigencia y la confianza se convierte en el verdadero punto de partida.
Caballos que siguen, juegan y responden a su voz sin lazos, sin riendas y sin silla.
No es ausencia de técnica. Es técnica llevada a otro lugar: uno donde la observación, el cuerpo y la intención adquieren mayor importancia.
Más allá de la doma
La filosofía de Juan Pablo también plantea una pregunta que trasciende el mundo ecuestre.
¿Qué puede enseñarnos un caballo sobre nosotros mismos?
Trabajar con un animal tan sensible obliga a desarrollar cualidades que también definen a un buen líder: paciencia, observación, capacidad de adaptación, claridad y autocontrol.
Un caballo percibe aquello que muchas veces el ser humano intenta ocultar.
La tensión.
La inseguridad.
La impaciencia.
La falta de claridad.
Por eso, aprender a comunicarse con él implica también aprender a comunicarse mejor con uno mismo.
La doma, en este sentido, deja de ser únicamente una disciplina ecuestre.
Se convierte en una forma de consciencia.
El valor de mirar diferente
Trabajar con un caballo exige leer aquello que no siempre se dice.
Una tensión. Un movimiento. Una reacción.
Para Juan Pablo, comprender al caballo implica cambiar la perspectiva: dejar de mirar únicamente desde el lugar del hombre y comenzar a hacerlo, aunque sea por un instante, a través del ojo del caballo.
De esa filosofía nace el concepto que hoy da nombre a uno de los encuentros ecuestres más singulares que tendrá Bogotá este año.
Septiembre abre un nuevo capítulo
Los días 18, 19 y 20, y nuevamente 25, 26 y 27 de septiembre, Bogotá recibirá el Congreso Mundial de Domadores — A Través del Ojo del Caballo.
Un encuentro que reunirá a referentes internacionales de distintas escuelas y visiones de la doma consciente, unidos por una misma búsqueda: profundizar la relación entre caballo y humano.
Juan Pablo será allí Director Creativo y Domador.
Y septiembre será también el comienzo de algo más.
Juan Pablo Saiz × Forza Cavalli
La colaboración entre Juan Pablo Saiz y Forza Cavalli nace precisamente de una visión compartida: entender la conexión como algo que va mucho más allá del deporte.
Es una forma de vida construida alrededor del respeto, la disciplina, la elegancia y, sobre todo, del vínculo entre caballo y humano.
Forza Cavalli representa a quienes entienden que la excelencia no está únicamente en aquello que se ve, sino en todo aquello que existe detrás.
Juan Pablo representa esa misma filosofía desde el trabajo diario con los caballos.
Dos mundos que encuentran un mismo lenguaje.
Porque cuando existe verdadera conexión, deja de existir la distancia entre caballo y jinete.
Solo queda un mismo lenguaje.